lunes, 7 de mayo de 2007

El camino

Será que en algún momento de nuestras vidas, todos estamos al principio de un nuevo camino. Una larga senda bordeada de árboles frutales y pájaros que nos invitan a seguir sus cantos, como las sirenas de Ulises, aunque no sabemos qué hay más allá del recodo.


Uno está con el pie al inicio del camino y un gran huevo en el estómago. La puerta de la casa, a nuestras espaldas, todavía está abierta, por si las sirenas. Y uno se pregunta qué pasará más allá de donde dobla el camino.


Una voz te aconseja que vuelvas a casa. El camino es largo y empedrado. Hace falta un buen caballo, y tú sólo tienes dos pies. Sin dinero, y sin parientes en el camino, ni llegarás ni habrá retorno, y tu Penélope se irá con otro. Otra voz se burla de ti porque cloqueas y se te ven las plumas. Para ti no habrá edén. Te quedarás en tu gallinero y serás un gallo más.


Estás en esa encrucijada y nadie puede decidir por ti. No tienes más certeza de que no eres caballo, pero tampoco quieres ser gallina. Miras al frente, donde está tu odisea y miras atrás, al calor de tu gallinero. Estás al principio del camino y, con tu huevo en el estómago, alargas la mano para arrancar una manzana de su árbol.

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