lunes, 21 de mayo de 2007

Silencio, Se Trova

La rosa más roja y fresca no la encontrarás en los laboratorios más sofisticados; estará escondida en el jardín de algún pueblo ignoto.

El domingo por la noche estuve con Arlequín y nuestra amiga Lucinda en los bajos del Centro Juvenil, que sirvió como escenario improvisado para que un puñado de cantautores encendiese al público, mejor que todos los triunfitos de temporada. No hizo falta alardes pirotécnicos, ni escenarios flotantes. Hizo más la devoción y el calor de ocho Sabinos en bruto, que demostraron que la palabra y la música, cuando no son de invernadero, son más rojas y más frescas.

Fue
en Silencio, Se Trova, y aquí, queridos espectadores, les dejo un ECO de aquella velada, con David Aguilar:

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