"La zona", una ficción real
Seguro que habéis visto los interminables trailers de películas donde te cuentan toda la trama, menos el final. A lo último me he dado cuenta de que todos sirven para echar a perder el trabajo del guionista y del director. La última evidencia ha sido con el trailer de la película "La zona". Hubiera pasado a ser una de tantos que vió el trailer y pasó de verla, pero siempre hay una mano amiga, alguien que se empeña en verla y como oveja que va al matadero te dispones a sacrificarte.
Lo primero que hay que aconsejar sobre "La zona" es que saques tu entrada y vayas a verla (antes de leer lo que sigue). Es buena, original, universal e intemporal. Olvidate de tus prejuicios, ya sabemos que no es americana, no hay efectos especiales, ni estrellas de renombre. Pero hay algo más importante: una buena historia bien contada y dirigida. Con la fuerza y la simbología propia de los mexicanos.
La historia transcurre en México D.F, una de las ciudades más pobladas del mundo, y con un alto índice de pobreza. En medio de ese caos de chabolas, se erige una urbanización exclusiva para ricos, rodeada de alambradas. La urbanización es como una mini ciudad, tiene sus escuelas, su propia seguridad, su propia administración, sus campos de minigolf y su policía. Nadie de fuera puede entrar sin que decenas de cámaras repartidas por toda la urbanización capten sus movimientos.
Una noche tres amigos que viven en las chabolas de fuera, consiguen entrar por casualidad en la urbanización, entran en una de las casas y mientras roban todo lo que tienen a mano, se ven sorprendidos por la dueña. En la confusión del momento, uno de ellos la mata. La criada consigue dar la alarma y pronto la policía de la urbanización se persona. Matan a dos de ellos y el más joven escapa y se pierde entre las casas de la urbanización.
Los habitantes de la urbanización se reúnen y deciden actuar al márgen de la policía. Ellos mismos darán caza al que se escapó y que sigue escondido. No se admiten disidencias, la seguridad de las familias es lo único importante, la policía de "fuera" es corrupta y no pueden confiar en ellos. Así que los hombres se arman y salen a patrullar la urbanización para dar "caza" al que se escapó.
El joven que se escapó tiene dieciséis años, está malherido, asustado y se esconde en el sótano de una de las casas. Todavía no sabe que es una presa.
La urbanización que parecía un paraíso se convierte en una cárcel de lujo donde los ricos aplican su propia ley y asesinan con el pretexto de la seguridad. Los que parecían víctimas se convierten en asesinos. Es una película, es ficción. Pero es realidad. Y es tan actual que sólo tenemos que abrir un periódico para darnos cuenta de su vigencia. Pensemos en los muros, en las patrullas costeras, en las alambradas, en la seguridad en los aeropuertos, en los Guantánamos, en las pruebas de ADN...
Una buena historia necesita un buen final. La ficción de la película nos hace una propuesta inteligente. Esperemos que la realidad siga también a la ficción y encuentre su propio final, un buen final.