viernes, 28 de septiembre de 2007

Marcel Marceau, un maestro

El pasado día 23 de septiembre falleció el maestro del mimo, Marcel Marceau. Un joven de 84 años que nunca dejó de impresionarnos con su silencio. Cuando se movía, era capaz de reinventar el lenguaje. Su cuerpo se convertía en los puntos y la is, las interrogaciones y los gritos, el protagonista y el antagonista.
Recuerdo cuando le vi en Madrid, hace 4 años. Recuerdo el sonoro silencio que reinaba en la sala, mientras él recibía a un grupo de invitados a su fiesta, y había música y baile. Y allí estaba, él sólo en el escenario.



Los inicios de Marcel se remontan a la época de Chaplin; quedó tan fascinado con él, que se inscribió en la famosa Escuela de Arte Dramático de Charles Dullin. En unos años , Marcel se convirtió en el mimo que todos querían ver, sobre todo a raíz de una versión teatral de la película "Los Niños del Paraíso".
Con la fama, Marcel decidió crear su propia compañía y probó fortuna con giras por toda Europa. Sin embargo terminaría quebrando. A pesar de todo, Marcel volvería a intentarlo años más tarde con la creación de la Escuela Internacional de Mimo, que se convertiría en nueva cantera de artistas.
Hombre comprometido; le gustaba reconocerse no sólo como un artista, sino como un testigo de su tiempo. Quería expresar sin palabras, "sus sentimientos acerca del mundo". Su biografía así lo demuestra: se hizo de la resistencia junto con su hermano, después de que su padre, que era judío, muriese en Auschwitz.

Marcel Marceau se inspiró en Chaplin, Buster Keaton, en los actores de la Comedia del Arte, en los gestos de la Ópera China y en el Teatro japonés Noh. Pero Marcel también fue maestro, y muchos artistas se han inspirado en él. Michael Jackson, por ejemplo, tomó su famoso paso deslizante "Moonwalker", de un sketch de Marcel.

Nos quedaremos para siempre con su personaje "Bip", que intentaba caminar pese a la fuerza del viento, o que intentaba zafarse una y otra vez de una jaula invisible que le aprisionaba. Una metáfora de la lucha del ser humano.
Os dejo, para vuestro disfrute, con un cameo que hizo en una película muda de Mel Brooks, "Silent Movie", en la que era el único personaje que hablaba.

Hasta siempre, maestro.


lunes, 24 de septiembre de 2007

Andrew Meyer

No pasan dos días sin que nos lleguen noticias electrocutantes de la democracia de los EEUU de América. No, esta vez no se trata de Bush. Hablo de la conferencia que John Kerry dió el día 17 de septiembre en la Universidad de Florida.

Como ya sabréis, el estudiante Andrew Meyer cometió el error de hacer un par de preguntas inteligentes al ex-candidato a la presidencia del país. El atrevimiento le valió nada menos que la descarga de 17.000 voltios a 25.000 voltios con un táser, el nuevo juguete de los policías americanos. ¿Por qué los policías pensaron que el estudiante Andrew Meyer era una amenaza para los demás? Los más suspicaces pensarán que Meyer amenazó a alguien o portaba algún arma. Pero no, el estudiante sólo blandió un libro, ¡un libro! Y no para tirárselo a Kerry, sino para citar al autor del libro, Greg Palace, que afirma que Kerry no hizo nada para reclamar unas elecciones que perdió en el 2004 contra Bush y que fueron fraudulentas. Meyer, pregunta además a Kerry, si es cierto que perteneció a la sociedad secreta "Skulls and Bones".

En las imágenes del vídeo que circula por youtube, se puede ver cómo un hombre trajeado, indica a los policías, mediante un corte en el cuello, que actúen. Y, ni en la película más truculenta de Scorsese, los policías se llevan al estudiante a empujones, a pesar de la oposición del sorprendido chico, que protesta airadamente. Seis policias se llevan a Meyer, a punta de pistola, al final de la sala, le tumban y le inmovilizan. Y acto seguido, empiezan a aplicarle la terapia de choque de más de 17.000 voltios. Los gritos de dolor de Meyer son terribles.

¿Qué es lo que hizo Kerry? NADA, como si nada ocurriera, se limita a contestarle, ignorando que el estudiante no sólo no le escucha, sino que pide ayuda a gritos. Su experiencia en Vietnam, le dejó el oído muy duro, o el corazón de piedra. ¿Qué hicieron el resto de los estudiantes que asistían a la conferencia? NADA. Como se ve en el vídeo, se limitan a mirar, incluso alguno sonríe como si estuviera viendo una comedia.

El jueves, Meyer fue puesto en libertad, después de que se le acusara de enturbiar la paz y oponerse a la autoridad con violencia. Los medios de comunicación españoles, apenas se han hecho eco de la noticia, pero son dignas de mencionar los escasos artículos que han tratado el tema en internet.
Por ejemplo, timesonline, escribe un artículo dando a entender que Meyer actuó premeditadamente, fue a la conferencia a armar jaleo y que se lo merecía. De la actuación de la policía, apenas comenta.
Lo mismo podemos ver en el siguiente artículo de la cnn. Y curiosamente los comentarios de los usuarios debajo del artículo también culpabilizan al estudiante. ¿No resulta curioso que nadie critique la actuación de la policía? Para ser claros, esto se llama manipulación informativa.

*Andrew Meyer es un estudiante de periodismo. Tiene su propia página web donde escribe interesantes artículos sobre actualidad política y deportiva. Podéis visitarla en www.theandrewmeyer.com

jueves, 13 de septiembre de 2007

Disputas

De vuelta de vacaciones, totalmente desconectada del mundo, enciendo la tele, miro internet, leo los periódicos y veo que todo sigue igual que siempre, igual de revuelto, de controvertido. Como si de un partido de tenis se tratara, se tiran la pelota los unos a los otros: Rajoy/Zapatero; Bush/ Bin Laden; Arlequín y yo. ¡Uy, perdón! Esto último no venía al caso.



Como decía, es como si el virus de la confrontación infectara a todos. Rajoy echa en cara a Zapatero que es blando con los terroristas. Y así llevan un año, ¡No, qué digo! ¡Tres años por lo menos! Y así, los dos, siguen y siguen discutiendo. Que sí, que no, que te veo que haces concesiones, que tururú, que yo sólo estoy dialogando; que te vas a cargar la unidad, que no, que la unidad la estás rompiendo tú. Y así, nos encontramos con que los dos siguen disputando la misma pelota de siempre. Vaya coñazo, yo cuando discuto con Arlequín, por lo menos cambio de tema de discusión de vez en cuando, si no, no tiene gracia.



Volviendo al tema, si Bush quiere encontrar a Bin Laden, será más fácil que le encuentre en un anuncio de contactos, a que le encuentre tirando bombas de racimo a diestro y siniestro. Pero si estos dos señores quieren discutir, que están en su derecho, en vez de enviarse mensajes públicos, podrían quedar ellos dos solos y discutir maduramente sus diferencias. Porque así ocurre lo que pasa, que todos andamos crispados, saltando a la mínima, gritando, pitando, insultando y amenazando. Luego llega Arlequín por las noches y me grita porque sus zapatillas no están donde él las dejó. Pero yo entiendo que no es él, es culpa de la crispación que hay, de todas estas discusiones vanas que rebotan infinitamente. Es culpa de Rajoy, es culpa de Zapatero, de Bush y de Bin Laden que se meten en nuestra cama todas las noches. Porque al cabo del día, me encuentro con que Arlequín y yo, terminamos discutiendo sobre nuestra unidad, como si fuéramos España, y la pregunta del millón, porque nunca estoy localizable, es dónde estoy, ¡Como si fuera Bin Laden! Es la misma pelota de siempre...