jueves, 13 de septiembre de 2007

Disputas

De vuelta de vacaciones, totalmente desconectada del mundo, enciendo la tele, miro internet, leo los periódicos y veo que todo sigue igual que siempre, igual de revuelto, de controvertido. Como si de un partido de tenis se tratara, se tiran la pelota los unos a los otros: Rajoy/Zapatero; Bush/ Bin Laden; Arlequín y yo. ¡Uy, perdón! Esto último no venía al caso.



Como decía, es como si el virus de la confrontación infectara a todos. Rajoy echa en cara a Zapatero que es blando con los terroristas. Y así llevan un año, ¡No, qué digo! ¡Tres años por lo menos! Y así, los dos, siguen y siguen discutiendo. Que sí, que no, que te veo que haces concesiones, que tururú, que yo sólo estoy dialogando; que te vas a cargar la unidad, que no, que la unidad la estás rompiendo tú. Y así, nos encontramos con que los dos siguen disputando la misma pelota de siempre. Vaya coñazo, yo cuando discuto con Arlequín, por lo menos cambio de tema de discusión de vez en cuando, si no, no tiene gracia.



Volviendo al tema, si Bush quiere encontrar a Bin Laden, será más fácil que le encuentre en un anuncio de contactos, a que le encuentre tirando bombas de racimo a diestro y siniestro. Pero si estos dos señores quieren discutir, que están en su derecho, en vez de enviarse mensajes públicos, podrían quedar ellos dos solos y discutir maduramente sus diferencias. Porque así ocurre lo que pasa, que todos andamos crispados, saltando a la mínima, gritando, pitando, insultando y amenazando. Luego llega Arlequín por las noches y me grita porque sus zapatillas no están donde él las dejó. Pero yo entiendo que no es él, es culpa de la crispación que hay, de todas estas discusiones vanas que rebotan infinitamente. Es culpa de Rajoy, es culpa de Zapatero, de Bush y de Bin Laden que se meten en nuestra cama todas las noches. Porque al cabo del día, me encuentro con que Arlequín y yo, terminamos discutiendo sobre nuestra unidad, como si fuéramos España, y la pregunta del millón, porque nunca estoy localizable, es dónde estoy, ¡Como si fuera Bin Laden! Es la misma pelota de siempre...

No hay comentarios: